Cultura de los Datos, Riesgo y Ciudades Inteligentes

Por: Marco Peres, Director del Observatorio de Sociedad,Gobierno y Tecnologías de la Información Universidad Externado de Colombia University

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Resumen- El concepto de ciudad inteligente está generando reflexiones sobre temas que hasta ahora no eran una prioridad para los actores locales. La noción de ciudad inteligente nos cuestiona sobre cómo hemos planificado el funcionamiento de los municipios, provincias y regiones; gestionamos los insumos, bienes y recursos naturales vinculados a las cadenas logísticas y de expulsión del territorio, y cómo hemos integrado la innovación para resolver los problemas locales. 

La ciudad inteligente es la fórmula social, informativa y tecnológica que, aplicada de manera rigurosa y sensata, puede evitar que los espacios urbanos se conviertan en un vidrio roto que no tiene la capacidad de soportar el peso y las demandas de los habitantes actuales y futuros del territorio, además comprometer la integridad y viabilidad de los ecosistemas que soportan su funcionamiento. La ciudad inteligente es una noción poderosa y alcanzable porque es un punto de partida y no un punto de llegada, como es el caso del ideal borroso y lejano llamado ciudad sostenible.

 Una de las causas, quizás la más importante, que hoy impide la construcción de ciudades inteligentes es la incapacidad de los gobiernos locales para enfrentar problemas territoriales con datos de calidad que permiten gestionar, de manera oportuna y eficiente, riesgos urbanos o eventos inciertos. que enfrentan los gobiernos, las empresas y los ciudadanos en sus actividades diarias, así como los nuevos riesgos asociados con el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación.

La cultura de los datos es una respuesta a este estado de incertidumbre espacial, en la medida en que permite conocer la naturaleza, las características y el funcionamiento de los territorios urbanos y los territorios verdes vinculados a las ciudades, además de recopilar y analizar la información necesaria para planificar y gestionar las actividades en Todos los sectores de la ciudad.

La existencia de una cultura de datos puede llevar a una mejor y más rápida toma de decisiones por parte de los actores locales, la gestión eficaz de los riesgos urbanos, un mayor conocimiento de las ciudades, la comisión de menos errores en la gestión pública y, en última instancia, mejorar la relación con el ciudadano.

A continuación, presentaremos algunas reflexiones sobre cómo la cultura de datos y la gestión de riesgos pueden ayudar en el diseño, planificación y sueño de una ciudad inteligente. Estas reflexiones serán generadas a partir de estas dos preguntas:

1) ¿Las ciudades utilizan datos y tecnología para gestionar los riesgos urbanos tradicionales?

2) ¿Están las ciudades listas para enfrentar los nuevos riesgos que surgen de los procesos de automatización y conectividad?

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